CC 572 2025
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Portugal · Desarrollo sostenible, Agenda 2030
Tirada7.500
Precio de emisión19,00 €
Fecha de emisión24 sept 2025
EmbalajeBlíster
Leyenda del canto5 Wappenschilde + 7 castillos, distribuidos uniformemente
Precio de mercado31,03 €
Motivo de emisión
La moneda conmemorativa está dedicada al desarrollo sostenible y a los 17 objetivos de la Agenda 2030. El motivo muestra el planeta Tierra, enmarcado por la inscripción portuguesa «Desenvolvimento Sustentável». Una serie con forma de rama, compuesta por 17 pares de hojas dispuestos en triángulos a imitación del símbolo universal del reciclaje, simboliza los objetivos de desarrollo sostenible; además, figura el escudo de armas nacional portugués.
El motivo
El motivo de la moneda muestra una representación del planeta Tierra, enmarcada por la inscripción portuguesa «Desenvolvimento Sustentável» («Desarrollo sostenible»). Una hilera ramificada de 17 pares de hojas adorna el borde izquierdo y superior del motivo. Las hojas están dispuestas en triángulos, inspirándose en el símbolo universal del reciclaje, y simbolizan los 17 objetivos de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible. En los bordes inferior y derecho de la imagen aparecen el Estado emisor «Portugal», el escudo nacional del país, el año, así como la marca de ceca «Casa da Moeda» y, debajo, el nombre de la diseñadora de la moneda. En el anillo exterior de la moneda están representadas las doce estrellas de la bandera europea.
Contexto del tema
El concepto de desarrollo sostenible designa un modelo político que integra el desarrollo económico, la participación social y la protección de las bases naturales de la vida. Su difusión internacional se debió especialmente al informe publicado en 1987 por la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. En él, la sostenibilidad se describió como un desarrollo que satisface las necesidades actuales sin poner en peligro las posibilidades de las generaciones futuras. Desde la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en 1992 en Rio de Janeiro, este concepto forma parte de los fundamentos de la política internacional en materia de medio ambiente y desarrollo.
La Agenda 2030 fue adoptada el 25 de septiembre de 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas con el título «Transformar nuestro mundo». Sustituyó a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, vigentes hasta 2015. A diferencia de estos, no se dirige principalmente a los países en desarrollo y emergentes, sino a todos los Estados. Su enfoque combina objetivos como la lucha contra la pobreza, la seguridad alimentaria, la salud y la educación con la igualdad de género, el trabajo decente, la protección del clima, la conservación de los ecosistemas y unas sociedades pacíficas y basadas en el Estado de derecho.
Los objetivos se concretan en 169 metas. Sin embargo, no constituyen un tratado jurídicamente vinculante. Los Estados miembros son responsables de trasladar las directrices a estrategias nacionales y medidas políticas. El progreso se registra mediante indicadores acordados internacionalmente y se revisa periódicamente en el marco de las Naciones Unidas. En este contexto se aplica el principio de no dejar atrás a las personas y los grupos especialmente desfavorecidos.
La Unión Europea y sus Estados miembros también han integrado la aplicación en diversos ámbitos políticos. Entre ellos se incluyen la política climática y energética, el uso de los recursos, los derechos sociales, la cooperación para el desarrollo y la financiación sostenible. Entre algunos objetivos pueden surgir conflictos, por ejemplo, entre el crecimiento económico, el consumo de materias primas y la protección del clima.
El año de emisión 2025 coincide con el décimo aniversario de la adopción de la Agenda. Esta referencia temporal explica la elección del tema: la moneda recuerda el inicio del programa de trabajo internacional orientado al año 2030, cinco años antes de que finalice el plazo previsto.
La Agenda 2030 fue adoptada el 25 de septiembre de 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas con el título «Transformar nuestro mundo». Sustituyó a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, vigentes hasta 2015. A diferencia de estos, no se dirige principalmente a los países en desarrollo y emergentes, sino a todos los Estados. Su enfoque combina objetivos como la lucha contra la pobreza, la seguridad alimentaria, la salud y la educación con la igualdad de género, el trabajo decente, la protección del clima, la conservación de los ecosistemas y unas sociedades pacíficas y basadas en el Estado de derecho.
Los objetivos se concretan en 169 metas. Sin embargo, no constituyen un tratado jurídicamente vinculante. Los Estados miembros son responsables de trasladar las directrices a estrategias nacionales y medidas políticas. El progreso se registra mediante indicadores acordados internacionalmente y se revisa periódicamente en el marco de las Naciones Unidas. En este contexto se aplica el principio de no dejar atrás a las personas y los grupos especialmente desfavorecidos.
La Unión Europea y sus Estados miembros también han integrado la aplicación en diversos ámbitos políticos. Entre ellos se incluyen la política climática y energética, el uso de los recursos, los derechos sociales, la cooperación para el desarrollo y la financiación sostenible. Entre algunos objetivos pueden surgir conflictos, por ejemplo, entre el crecimiento económico, el consumo de materias primas y la protección del clima.
El año de emisión 2025 coincide con el décimo aniversario de la adopción de la Agenda. Esta referencia temporal explica la elección del tema: la moneda recuerda el inicio del programa de trabajo internacional orientado al año 2030, cinco años antes de que finalice el plazo previsto.




