
CC 52 2009
Blíster
SC/BU
Blíster FDC
Bélgica · 10 años de la UEM
Tirada6.000
Precio de emisión9,00 €
Fecha de emisión27 ene 2009
EmbalajeBlíster
Leyenda del canto2 ★ ★ × 6, alternando derecho/al revés
Precio de mercado15,00 €
Motivo de emisión
La emisión conjunta conmemora diez años de la Unión Económica y Monetaria, así como la creación del euro el 1 de enero de 1999. El diseño, creado por G. Stamatopoulos, muestra una figura humana estilizada cuyo brazo izquierdo se transforma en el símbolo del euro; debajo aparecen las iniciales ΓΣ del artista. La representación se completa con el nombre del país correspondiente, los años 1999–2009, el acrónimo nacional de la UEM y las doce estrellas de la bandera europea.
El motivo
La moneda muestra en el centro una figura humana estilizada, cuyo brazo izquierdo se prolonga mediante el símbolo del euro. Las iniciales ΓΣ del artista aparecen debajo del símbolo del euro. El nombre del Estado emisor en la(s) lengua(s) nacional(es) aparece en el borde superior del motivo, mientras que la indicación 1999-2009 y la sigla UEM, traducida a la(s) lengua(s) nacional(es), aparecen en el borde inferior.
En el anillo exterior de la moneda están representadas las doce estrellas de la bandera europea.
En el anillo exterior de la moneda están representadas las doce estrellas de la bandera europea.
Contexto del tema
La Unión Económica y Monetaria surgió gradualmente a partir de la política económica y monetaria europea. Uno de sus fundamentos fue el Tratado de Maastricht, que estableció las normas para la transición a una moneda común. Entre ellas figuraban los requisitos relativos a la estabilidad de los precios, las finanzas públicas, los tipos de cambio y los tipos de interés a largo plazo. Al mismo tiempo, se crearon las condiciones institucionales necesarias, en particular el Sistema Europeo de Bancos Centrales y el Banco Central Europeo (BCE).
Con el inicio de la tercera fase de la unión monetaria, los tipos de cambio de las monedas nacionales participantes quedaron fijados de forma irrevocable. Inicialmente, el euro se utilizó como moneda contable, bancaria y de compensación; los billetes y las monedas no entraron en circulación hasta 2002. Hasta entonces, la población siguió pagando en la vida cotidiana con marcos alemanes, francos o liras. Sin embargo, la política monetaria de la zona del euro ya había pasado al BCE. Los bancos centrales nacionales continuaron existiendo y desde entonces participan en el Eurosistema en la aplicación de dicha política.
Al principio, once Estados miembros de la UE participaron en la moneda común. Grecia se incorporó antes de la introducción del efectivo. Posteriormente se sumaron otros países; con la adhesión de Eslovaquia, la zona del euro comprendía 16 Estados en el año de emisión de la moneda. No todos los miembros de la Unión Europea adoptaron el euro. Por ello, la unión monetaria debe distinguirse del marco político y económico más amplio de la UE.
La emisión conjunta hizo visible también desde el punto de vista numismático la responsabilidad compartida de los Estados participantes: pese a las distintas inscripciones nacionales, todos utilizaron el mismo diseño básico. Los ciudadanos y residentes de la Unión Europea pudieron decidir sobre su elección mediante una votación en línea. De este modo, se optó por un procedimiento que implicaba directamente al público en el diseño.
El aniversario se prestaba a conmemorarse en una moneda destinada a la circulación, porque el euro no es solo dinero en efectivo, sino que también marca una transformación institucional: las políticas monetarias nacionales fueron sustituidas por una política monetaria común, mientras que las políticas presupuestaria y económica permanecieron en gran medida bajo responsabilidad nacional. Esta tensión forma parte hasta hoy de la configuración de la Unión Económica y Monetaria.
Con el inicio de la tercera fase de la unión monetaria, los tipos de cambio de las monedas nacionales participantes quedaron fijados de forma irrevocable. Inicialmente, el euro se utilizó como moneda contable, bancaria y de compensación; los billetes y las monedas no entraron en circulación hasta 2002. Hasta entonces, la población siguió pagando en la vida cotidiana con marcos alemanes, francos o liras. Sin embargo, la política monetaria de la zona del euro ya había pasado al BCE. Los bancos centrales nacionales continuaron existiendo y desde entonces participan en el Eurosistema en la aplicación de dicha política.
Al principio, once Estados miembros de la UE participaron en la moneda común. Grecia se incorporó antes de la introducción del efectivo. Posteriormente se sumaron otros países; con la adhesión de Eslovaquia, la zona del euro comprendía 16 Estados en el año de emisión de la moneda. No todos los miembros de la Unión Europea adoptaron el euro. Por ello, la unión monetaria debe distinguirse del marco político y económico más amplio de la UE.
La emisión conjunta hizo visible también desde el punto de vista numismático la responsabilidad compartida de los Estados participantes: pese a las distintas inscripciones nacionales, todos utilizaron el mismo diseño básico. Los ciudadanos y residentes de la Unión Europea pudieron decidir sobre su elección mediante una votación en línea. De este modo, se optó por un procedimiento que implicaba directamente al público en el diseño.
El aniversario se prestaba a conmemorarse en una moneda destinada a la circulación, porque el euro no es solo dinero en efectivo, sino que también marca una transformación institucional: las políticas monetarias nacionales fueron sustituidas por una política monetaria común, mientras que las políticas presupuestaria y económica permanecieron en gran medida bajo responsabilidad nacional. Esta tensión forma parte hasta hoy de la configuración de la Unión Económica y Monetaria.
